Mantener una buena higiene del sueño puede marcar una gran diferencia en la calidad del descanso:
Mantén una rutina constante.
Cena ligero y elige alimentos fáciles de digerir.
Lee o escucha música relajante antes de acostarte.
Evita la actividad física intensa a última hora del día.
Si lo necesitas, duerme una siesta corta durante el día, de no más de 20 minutos.
Busca la luz del sol por la mañana.
Duerme en una habitación limpia, tranquila y bien ventilada.





